domingo, 2 de septiembre de 2012

Crónicas de Broadway 7


La escena estadounidense bebe del cine

Por Pablo Gorlero
Enviado especial
NUEVA YORK.- La falta de ideas originales sigue invadiendo a Broadway, cuya cartelera presenta cada vez menos títulos originales, muchas remakes y una tendencia notoria a llevar a escena versiones de películas. Hace tres meses, el distrito teatral neoyorquino tenía en su cartelera cinco títulos provenientes del cine: Leap of Faith, Ghost, Priscilla, reina del desierto, Cambio de hábito, Once y Newsies, en el on Broadway, mientras que en el off Potted Potter (una sátira de Harry Potter) y Silence! (parodia de El silencio de los inocentes).
Once, sobreviviente y ganadora del Tony mayor
Del primer grupo, sólo sobreviven dos: Once, que arrasó con los premios Tony, y la elogiadísima Newsies, que a su vez es la versión teatral de una película de Disney que fracasó en los años 80. A juzgar por el público fanático que colma la sala del Nederlander, el pequeño musical de los canillitas, con impresionantes coreografías y una exquisita partitura de Alan Menken tiene larga vida. Pero en Broadway nada está seguro.
Por su parte Once, musical basado en una joya del cine independiente irlandés -estrenada en 2007- despertó la curiosidad de los espectadores gracias a los galardones recibidos. Incluso se pensaba que por su estructura nada rimbombante y sus canciones sencillas (pero magistralmente compuestas por Glen Hansard y Marketa Irglova) interpretada por un joven y su guitarrita, iba en camino directo al fracaso. Pero hoy en día es una de las más solicitadas.
Priscilla, reina del desierto
Raven-Symoné, en Cambio de hábito
Las demás pasaron con más pena que gloria. Las más airosas fueron Priscilla, reina del desierto y Cambio de hábito, que tuvieron una legítima "vida" de un año de permanencia en cartel. Aunque con mucho humor, ambos títulos importados de Londres, no estuvieron a la altura de las grandes obras que suelen engalanar las marquesinas de Manhattan. La primera de las mencionadas, un ícono de la cultura queer, era graciosa y contenía todos los hits ochentosos posibles como para que la platea salga del teatro con una sonrisa y bailando. Pero desde la dramaturgia era muy pobre y no le hacía honor a la película. Por su parte, la última jugada de los productores de Cambio de hábito (Sister Act) fue poner a la figura televisiva Raven-Symoné a la cabeza del elenco, como Deloris, aquella monja impostora que se refugiaba en un convento del Bronx para enseñarles a cantar a las religiosas del lugar. Pero sólo estiraron un poco más su permanencia y bajará definitivamente de cartel este fin de semana.
Ni Raúl Esparza pudo salvar a Leap of Faith
Otros dos musicales basados en películas fueron Leap of Faith y Ghost, que tuvieron un nivel artístico superior a Priscilla y el musical de las monjitas, pero se mantuvieron en escena durante un cortísimo tiempo. La primera estuvo sólo tres semanas en el St. James Theatre. Con una estrella rutilante del género como Raúl Esparza (en el rol del pastor farsante que encarnó Steve Martin en la versión fílmica) se estrenó a mediados del año pasado en Los Angeles, en una gran producción que permaneció stand-by hasta encontrar un escenario disponible en Broadway, recién en abril de este año... porque había bajado prematuramente de cartel On a Clear Day You Can See Forever, con Harry Cornick Jr, un fracaso estruendoso. El montaje de Christopher Ashley (Memphis) no fue pretencioso, se apoyó en el previsible libro (todos se dan cuenta de que el chico en silla de ruedas terminará caminando feliz y cambiándole la vida a todos), en el carisma de Esparza -que sin dudas hizo uno de sus trabajos más exigidos- y en una escena final emotiva en la que una lluvia en escena terminaba mojando a todos los actores. Mucho gospel, mucho jazz y unas canciones brillantes de Glenn Slater y el talentosísimo Alan Menken (ambos autores de las canciones de La sirenita y Cambio de hábito). Pero bueno, lo cierto es que sus productores perdieron millones y la obra estuvo en cartel sólo 19 funciones.
Ghost: preciosa, pero no prosperó
Otro fracaso millonario fue la versión musical de Ghost, a pesar de lo ingenioso de la puesta de Matthew Warchus y de las inspiradas canciones de Dave Stewart y Glen Ballard. La tecnología y unos trucos de magia impactantes estaban al servicio de una historia archiconocida por todos. Actores que vuelan y se desvanecen en el aire; otros que desaparecen a la vista de todos y unas proyecciones con ritmo vertiginoso que dejan al público con la boca abierta. Pero lo virtuoso de Ghost fue que nada de todo esto estuvo puesto porque sí, sino al servicio de una de las historias de amor que más huella dejó en la cinematografía. A esto hay que sumarle unas actuaciones brillantes de Richard Fleeshman, como Sam; y sobre todo, de una carismática revelación en Broadway: la jovencísima Da'Vine Joy Randolph, que hizo su debut en el papel que Woopy Goldberg inmortalizó en la pantalla. Tuvo una vida un poco más larga que la obra de Esparza, pero para Broadway es la nada: cuatro meses. Bajó de cartel anteayer. Mantenerla costaba millones y el público no respondió como se esperaba. En cambio, las que son un éxito de público, son las sátiras del off: Silence! y Potted Potter.
Silence!, parodia de El silencio de los inocentes
Dogfight, fracaso estruendoso
Otro fracaso fue la versión teatral de El amor es un juego cruel (Dogfight), inspirada en una película de 1991, que protagonizó River Phoenix. Bajó su telón ayer y estuvo sólo un mes en cartel. Habrá que esperar qué suerte correrá la versión musical del film Bring t On, basada en una historia muy estadounidense sobre porristas. Acaba de subir a escena y no despertó demasiado interés aún.

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