lunes, 2 de abril de 2012

30 años de la Guerra por las Malvinas


Memorias de un militante

Por Pablo Gorlero

Hace 30 años fui uno de los ingenuos que corrió a la Plaza de Mayo para celebrar que las Malvinas nuevamente eran argentinas. Por la mañana, no podíamos creer la noticia de que habían sido recuperadas. La alegría y la sorpresa nos anuló la razón. Habían sido tomadas por la fuerza, por asalto, como solían entrar los militares argentinos en nuestras propias casas. Como entraron en 30.000 casas. Pero allí estábamos, cantando: "Bajo el manto de neblina..." como entonamos cuatro años antes la marchita del Mundial.

Tan idiotas fuimos que ni nos acordamos que sólo tres días antes habíamos estado en esa misma plaza esquivando los gases lacrimógenos y las coces de los caballos. Tres días antes no pensábamos en las Malvinas sino en la esperanza de que la dictadura militar se termine. Encolumnados entre más de 100 mil personas que empezaban a dejar de tener miedo, emprendimos nuestra Marcha de la Multipartidaria. Todas las banderas de todos los partidos estaban allí marchando juntos. Hoy sería impensable. Peronistas, radicales, intransigentes, comunistas, socialistas... Todos juntos reclamando un presidente legítimo. Y sobre todo libertad. Las 100 mil personas no pudieron llegar a la Plaza porque antes nos quisieron quemar a todos. El final fue un caos, todos corriendo por todo el radio céntrico intentando huir de la persecución policial. Recuerdo que nosotros llegamos exhaustos, corriendo, hasta refugiarnos en el bar Ouro Preto... ¡de Talcahuano y Corrientes! Y un policía a caballo de la montada intentaba meterse, incluso, al bar.

Y tres días después, idiotas, estábamos borrachos de júbilo en esa misma plaza donde nos persiguieron, vivando a la vida, con nuestros perseguidores en el balcón, porque recuperábamos nuestras Malvinas.

Recuerdo que al volver a casa, mi hermana, furiosa, no nos habló durante unos cuantos días. Su memoria funcionaba mejor.

Luego, lo que todos sabemos.

Recuerdo que al volver a casa, mi hermana, furiosa, no nos habló durante unos cuantos días. Su memoria funcionaba mejor.

Luego, lo que todos sabemos.

No escribí esto para crear una discusión política, sino para hacer un ejercicio de la memoria. Porque los argentinos tenemos esa parte del cerebro atrofiada. Nos hacemos los justos, los solidarios, los literatos, y nos olvidamos de todas las que tuvimos que pasar.

Sí, las Malvinas son argentinas. La guerra sólo fue de unos asesinos, no del pueblo.

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